lunes, 20 de julio de 2009

Lectoras XVIII (II)







Pág. 887
(...)
“Hablé de ello una vez con Höss, quien me afirmó que, pese a todas las prohibiciones y las precauciones, los presos seguían teniendo actividad sexual, no sólo los kapos con sus Pipel o las lesbianas entre sí, sino hombre y mujeres; los hombres sobornaban a los guardias para que les trajeran a su amante, o se colaban en el Frauenlanger con un Kommando de trabajo, y se arriesgaban a la muerte por una conmoción veloz, por un roce de dos pelvis descarnadas, por un breve contacto de dos cuerpos afeitados y piojosos.
Me impresionó mucho aquel erotismo imposible, abocado a morir aplastado bajo las botas de clavos de los guardias, la cara opuesta, en su desesperanza, del erotismo libre, solar y transgresor de los ricos, pero también, quizá, su verdad oculta, que deja constancia solapada y tenazmente de que todo amor verdadero se orienta de forma inevitable a la muerte y, en su deseo, no tiene en cuenta la miseria de los cuerpos.”
"Las benévolas"
Jonathan Littell

2 comentarios:

Madame X dijo...

... que todo amor verdadero se orienta de forma inevitable a la muerte y, en su deseo, no tiene en cuenta la miseria de los cuerpos.

Sublime.

Anónimo dijo...

"Las benévolas" es un libro que no tiene desperdicio, mucho sobre que reflexionar... la verdadera naturaleza del ser humano, en su punto mas oscuro y perverso... y al final es sólo pura supervivencia...

Saludos